
Las Eliminatorias para el Mundial de 2002 en Japón y Corea del Sur, instalada ya la modalidad de competencia sudamericana, pusieron en evidencia la debilidad que nuestra selección había mostrado en la clasificación para Francia 98. En este torneo se produjo la etapa final de la generación del 93 y se ensayó el recambio, cuyos resultados no fueron los esperados.
De hecho Bolivia se topó con la dura realidad, su fútbol estaba estancado desde 1997, al contrario de lo que pasaba en otras selecciones de la región, particularmente Ecuador.
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