
Sin atenuantes, en un partido (9 de junio de 2018) en el que Serbia administró los tiempos y optó por bajar la velocidad lo que evitó una goleada mayor, Bolivia, improvisada, asistiendo a un encuentro que pudo ser útil con un equipo de emergencia, sin preparación previa alguna que no fueran los propios partidos amistosos anteriores con EEUU y Corea del Sur, mostró lo que es hoy, nada.













