Por Carlos D. Mesa Gisbert
Gracias a la “terrible tormenta que se vivió en Montevideo”, el canal nacional no emitió prácticamente nada del primer tiempo. Por eso esta es una crónica mutilada de medio partido, cuando estábamos 1-3 abajo y apenas habíamos visto, en un fragmento milagroso, el extraordinario gol de Cardozo, el del empate transitorio.
Fue una segunda mitad extraña. Bolivia manejó el medio campo y llevó la iniciativa casi de punta a punta, algo inusual cuando juega de visita. En un campo anegado y de difícil traslado de balón, logró triangulaciones inteligentes, y sobre todo mostró a un gran Cardozo, de lejos el mejor jugador boliviano, que forzó varios tiros de esquina y situaciones de serio riesgo en el área celeste. Sigue leyendo












