Este partido nos ha permitido dos constataciones muy importantes. La primera, que Sabella no es Maradona. La segunda, que el Presidente se equivocó de vestuario.
Argentina no perdió 6 a 1 no sólo porque es un gran equipo, sino porque tiene un técnico que sabe perfectamente de su oficio, no transita por los caminos del ingenuo voluntarismo de Maradona que creyó que Buenos Aires es La Paz. Sigue leyendo














