
Las copas internacionales son la prueba de consistencia de nuestro fútbol. Los resultados abrumadores en nuestra contra, siguen colocando en evidencia el pozo sin fondo en el que se debate el balompié nacional desde por lo menos- 2015, sino antes. Otra vez la frustración. El saldo fue peor -aunque con mejor resultado estadístico- que el modesto conseguido en 2019. Ninguno de nuestros equipos pasó a octavos en el torneo.
Sigue leyendo


