
Ovidio Messa Soruco (1951-2017)
Era grande porque miraba la cancha cuando recibía la pelota. Lo era porque no se excedía en la gambeta, tocaba con elegancia y tenía una condición extraordinaria para trasladar el balón desde el medio campo hasta el área grande. Creación y gol eran sus cartas mágicas, una condición extraordinaria que es talento de unos pocos. Un diez clásico, característica muy sudamericana.




