Por Carlos D. Mesa Gisbert
Es una pelea imposible entre el deseo, la emoción, la fe desesperada y la realidad brutal que golpea impiadosa sobre nuestra alma futbolística . Es suponer que La Paz es La Paz, la vieja plaza invencible de otras horas de gloria –que las hubo-. Es la hipótesis del milagro, es ¿cómo decirlo? una forma alambicada de sufrir el fútbol como se sufre una pasión desbordada, que cae en el vacío y se vuelve eco hasta desaparecer en un murmullo.
El centro de nuestra discusión está equivocado. Quinteros…¿No fue ayer Platiní y anteayer Acosta y antes Mezza?…y para qué seguir. Sigue leyendo




