Comienzo por el elogio a Quinteros. Entendió lo que había que hacer. Pensar que Argentina era rival, no “el” rival. Que Messi era un enemigo de cuidado, no “el” enemigo. Y como pregunté en el mundial ¿Dónde estuvo Messi? No estuvo. Quinteros planteó un partido entre iguales, sobre una base defensiva, pero con recursos ofensivos que se mostraron incuestionables. Sigue leyendo
Bolivia, Copa América 2011. Bolivia 1, Argentina 1. Con el espíritu del 93
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