Eliminatorias USA-Méx-Can 2026, Repechaje, Bolivia 1 Irak 2. Una reflexión: Quien dio todo, puede estar tranquilo

Bolivia ante Irak en el segundo partido del repechaje: Guillermo Viscarra, Efraín Morales, Gabriel Villamil, Luis Haquín, Juan Godoy y Ramiro Vaca. Diego Medina, Roberto Carlos Fernández, Miguel Paniagua, Robson Matheus y Miguel Terceros.

Partido jugado el 31 de marzo de 2026 en Monterrey

Un par de días después del histórico encuentro con Irak, puedo escribir con serenidad en torno a un partido que no olvidaremos porque no pudimos llegar al Mundial, a pesar de estar a punto caramelo, y porque Bolivia nos dejó la sensación de haber encontrado un camino que le ha sido esquivo desde 1997 y en el que debe perseverar.

Cuando Billy Viscarra hace el saque de meta entregando la pelota a Morales, comienza a girar el balón con sentido, con dirección y con ideas, sea por la vía de Villamil, sea por la de Matheus. Si hay que triangular se triangula, si hay que buscar a Fernández o a a Miguelito se los busca. El movimiento es el de un bloque compacto que se mueve en función de la administración del balón y la construcción de una trama de ataque eficiente, aunque todavía con menos resultado en el bloque defensivo y de contención… ¿y el gol?

Veamos que pasó. El planteamiento de Arnold fue claro. Irak es un equipo físico, veloz y torpe. La apuesta fue sencilla, ceder la pelota a los nuestros, esperar con dos líneas, una de cinco y otra de cuatro, con un delantero siempre en el medio terreno a la caza de una pelota enviada por el arquero o por un pase de un defensor. ¿Cuál fue su fórmula de éxito atrás?, la neutralización de Miguelito con un marcador pegado y dispuesto a trabar al límite y un segundo jugador -cuando no un tercero- para interceptar al crack en cuanto este superaba a su cancerbero. No importaba el lugar escogido por nuestro media punta. A pesar de alguna escapada y de la frecuente «falta de cancha» al llegar al límite de la línea de fondo, Terceros generó varios momentos de riesgo. Irak hizo ademas muy bien lo que sabe, el contragolpe a dos o tres pases largos y escapadas laterales. Pero lo objetivo fueron los goles gracias a la ingenuidad defensiva de Bolivia en esas dos ocasiones.

Minuto 9. Corner después de una de las atajadas monumentales de la historia de la Verde (sí, de ese tamaño) de Viscarra tras un tiro libre perfecto de Irak. Centro a media altura y Al Hamadi, casi sin saltar, cabecea a placer, Medina no está, casi que acompaña la jugada, no hay marca alternativa, la pelota entra limpiamente.

Minuto 53. Hussein anota. Corrida lateral por la derecha, pase al centro del área, toda la línea de cuatro habilita al irakí, remata solo porque está habilitado y porque nadie lo marca…

El gol boliviano, un remate soberbio de Paniagua que recoge un rebote tras tiro de media distancia de Ramiro Vaca. Una vez más la calidad individual para resolver con mirada clara el desafío de un espacio abierto, gol donde nadie llega.

En la segunda mitad Bolivia fue un aluvión, control absoluto del balón, precisión notable en los pases, quince remates, seis al arco y dieciséis tiros de esquina. Detengamonos en este punto. La selección no sabe aprovechar una jugada parada clave, lo prueba la ineficacia en una situación que probablemente nunca tuvo en el pasado dado el número de córners cedidos por Irak.

¿Merecimos ganar? en mi opinión sí. Jugamos mejor, controlamos el partido… pero gana quien anota. El apunte no sobra. La respuesta está no solo en hacer un fútbol eficiente, faltó el acaso, el azar, la circunstancia inesperada, porque méritos hicimos. El DT de Irak encontró una fórmula efectiva, es cierto, en nuestro lado Villegas murió en su ley. Le funcionó con Surinam… no es consuelo, es constatación.

Veamos nombre por nombre. Viscarra es claramente el arquero titular, maduro y capaz en los tres palos y en la salida. Fernández es un lateral de proyección ofensiva con talento. Morales es un descubrimiento, un central de buen físico con dominio de balón y claridad en la inusual proyección cuando le ceden el espacio para subir, le falta la madurez que da el tiempo. Haquín, mucha fuerza y compromiso, capitan de temple, pero ya de salida. Medina, lesión aparte, está en su mejor momento, velocidad, claridad y capacidad de subir y bajar a la marca; a pesar de su responsabilidad en el segundo gol, es un jugador imprescindible hoy. Villamil, con la tranquilidad de quien es el más próximo a Milton Melgar que yo haya visto, administrador de tiempo y enlace permanente. Matheus, mordedor y jugador de tránsito entre el bloque defensivo y ofensivo, necesario para las oportunidades de pelota parada. Vaca, el 10, resiente su largo parón, requiere recuperar la magia y la precisión, hay que esperarlo. Paniagua es jugador de partido entero, veloz, ubicuo, engrana bien en espacios concretos (sobre todo por la izquierda), uno de los talentos del equipo. Miguelito es el mejor jugador boliviano hoy día, su dominio del balón es impresionante, el quiebre de cintura envidiable, su proyección decisiva; con doble o triple marca es capaz de salir aunque requiere asumir cuándo debe soltar el pase o cómo manejar mejor los avances con pelota larga para no perder el poco espacio disponible. Godoy no es la respuesta a la ausencia de Martins. Macazaga no tuvo un buen partido, a punto estuvo de regalar el tercer gol, el muchacho tiene pasta pero mostró debilidades de concentración. Nava es de los buenos, velocidad, gambeta y proyección, bien trabajado es una gran opción. Monteiro es una apuesta posible, todavía en interrogante, pero puede trabajarse y quizás, solo quizás, ser el nueve que necesitamos desesperadamente.

Villegas hizo una tarea crucial, proponer la renovación y lograr que funcione como propuesta de mediano plazo. Hay un equipo base creíble y que -por una vez- desde los años gloriosos del 93-97, ofrece esperanza, pero sobre todo marca un camino realista, sabe a qué juega y comienza a ganar temple colectivo en los momentos duros.

Perdimos el tren al mundial. Las cifras son coherentes con esa frustración. Bolivia ha jugado 20 partidos de eliminatoria; ganó 7, empató 2, perdió 11, hizo 20 goles (1 por partido), recibió 38 (casi 2 por partido), obtuvo el 38% de los puntos posibles. Nada para tirar cohetes, no hay que olvidarlo. En todo caso, lo mejor que hicimos en las últimas ocho eliminatorias…

Coda. De los 23 jugadores que fueron inscritos para el repechaje tienen 22 años o menos: Govea 17, Paniagua 18, Maraude 18, Macazaga 19, Torrez 19, Arroyo 20, Terceros 21, Nava 21, Monteiro 21, Ervin Vaca 22, Morales 22.

Tienen 25 años o menos: Matheus 23, Medina 24, Villamil, 24, Cuellar 25.

Tienen 30 años o menos: Fernandez 26, Ramiro Vaca 26, Villarroel 27, Haquín 28.

Tienen más de 30 años: Melgar 31, Viscarra 33, Lampe 39.

Cuando se habla de una nueva generación que mira al futuro, no hay error, 11 jugadores tienen menos de 22 años y 5 menos de 25. El 70% de los integrantes de la selección.

Un dato muy importante es que de los 23 integrantes, 14 (el 61%) juegan en el exterior y 9 (39%) en el fútbol local. Aunque ninguno de ellos juega en una liga grande y algunos militan en segunda división, el jugar fuera les otorga posibilidades de experiencias distintas, adaptaciones más esforzadas y un permanente roce con torneos de distinta exigencia. Nunca un porcentaje tan alto de legionarios integróla selección.

Ahora toca que el proyecto continúe y que generemos expectativas con cimientos para el 2030.

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