Eliminatorias USA-Méx-Can 2026, repechaje. Bolivia 2 Surinam 1. ¡Un gran paso!

Ese es Miguelito, el señor del triunfo. Un 2 a 1 inapelable

Digámoslo fuerte y claro. Bolivia sí sabía a que jugaba. Su triunfo no fue un acaso, fue una respuesta a la forma de encarar el partido, independientemente del resultado parcial adverso. La apuesta de Villegas funcionó. Dueños de la pelota con los goles como premio.

Sigue siendo un misterio el hecho de que la construcción del juego no termina en el centro delantero, el nueve que de Martins a hoy no aparece en el once boliviano. Por el contrario, la decisión del toque como instrumento que nace en la salida desde muy atrás, pasa por Matheus y Villamil. Es el medio campo donde se cocina una mezcla difícil de discernir, en la que Vaca, adelantado, busca el área, sí, pero el engranaje encaja cuando Miguelito, desde la derecha, maneja el balón y administra los tiempos. las palabras tienen contenido y sentido. El crack del Santos es la mirada de creación del fútbol de la Verde.

Un esquema como este enfrentó un pero, el problema, el contragolpe de Surinam que funcionó bien salvo en el momento de la definición. Nuestros laterales Medina y Fernández, veloces para abrir espacios ofensivos, son menos dotados para la marca. Medina quiere desmentirlo, pero las dos puntas de los blancos generaron dolores de cabeza a una defensa que tiene en Morales y sobre todo en Haquín, el problema de la velocidad.

Robson y Fernandez ensayaron la media distancia con peligro real. Por contra, un ataque enredado de Surinam terminó, a puro forcejeo, en un gol del defensor Van Gelderen. Pero la noche no vino porque Bolivia no se traicionó.

Cuéllar desentonaba y Villegas lo vio. A los 59 entró Paniagua, ese chico que es dinamita pura con su explosivo arranque. Su gol definió las cosas, sobre todo porque el remate, aparentemente manso, estuvo medido como con escuadra al casi morder la base del palo y entrar suave al arco del hasta entonces brillante Vaessen en la representación teatral para perder tiempo.

Y el penal llegó porque Bolivia no dejó de morder el área, ensayando por los laterales, por las entradas pensadas de Miguelito, por la capacidad de llegar en bloque por el centro… y el siete hizo lo que sabe hacer con fría perfección, cruzar la pelota al lado contrario del movimiento del arquero con el ritmo congelado que engaña antes del remate.

Los cambios no modificaron las cosas, quizás Bolivia debió trabajar con mayor tranquilidad el resultado favorable, la decision de esperar le permitió a Surinam atacar con riesgo y generar un suspenso que la filosofía del control y posesión de balón hubiese neutralizado.

Este partido esta en la mitad del camino. un paso antes del otro. Nos queda Irak, el desenlace mundialista lo colocará en uno u otro lado de la historia.

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