
Empezó celeste, pero su corazón latía ya con los dos colores de su vida: el amarillo y el negro. Nacido en 1939 en la Paz, Rolando, el «Perro» Vargas estaba destinado a ser una referente histórico de The Strongest.
Su primer club fue Atletico Magallanes, pasó luego a Bolívar en la segunda mitad de los años cincuenta por influencia familiar. Jugador celeste fue su hermano Edgar.. Su paso fue efímero por la Academia junto a jugadores notables como Ugarte, Mena o Santos.

Pero su primer destello, brillando como jugador de medio campo, a caballo entre la marca y la creación, lo tuvo vistiendo en Europa la camiseta albirroja de Always Ready, en la más celebre gira de un equipo boliviano en el exterior. De los increíbles 27 partidos que jugo el CAR en tierras europeas, Vargas disputó una buena parte, anotando un gol.

A partir de esa experiencia y cumpliendo su anhelo personal llegó en 1962 a The Strongest en un pase que fue el más caro del momento. Strongest entonces estaba dirigido por Juan Valenzuela. El joven paceño tenía 23 años, allí estaba ya asentado Max «Chino» Ramírez bastión defensivo que sería amigo y haría con él una dupla emblemática por años, también José Dueñas y el notable artillero Hilarión López. El Tigre pasaba un momento notable que coronaría en un bienio mágico (1963-1964). El 62 fue subcampeón paceño, aperitivo de las grandes campañas que vendrían. En 1963 Valenzuela lo colocó más como atacante que como mediocampista puesto en el que se consolidó como lo que entonces se denominaba entreala, en el paso del sistema 3-2-5 al 4-2-4, dominante en el país desde la segunda mitad de los años sesenta.
Logró su primer título en 1963 en el campeonato paceño, repitió en 1964 su segundo título local y su máximo logro, el título nacional de ese mismo año. En 1970 y 1971 consiguió otro bicampeonato del fútbol paceño. En los años finales de la década del 60 fue capitán de la escuadra aurinegra y un incuestionable símbolo del club.

Siempre acicateado por el clásico, el partido más importante de todo campeonato. Bolívar era un rival necesario, el gran rival, el de la otra acera. Cuántos clásicos lo encontraron como capitán y gran protagonista. Inolvidable fue su primer gol contra los celestes el 24 de noviembre de 1963 en una goleada por 3 a 0, anotó el gol de apertura.

Le tocó vivir la transición más brutal de la historia del fútbol boliviano, cuando en 1969 el primer equipo de The Strongest pereció en el trágico accidente aéreo de Viloco. Vargas salvó la vida al no viajar a Santa Cruz con el equipo, por razones laborales. De ese modo fue parte de la reconstrucción del club de la mano de su presidente Rafael Mendoza que hizo nacer el «Strongest símbolo» de 1970 y del renovado equipo que contaba en sus filas con Luis Galarza, Romerito, Bastida, Juan Américo Díaz, Mario Pariente o Nilton Pinto. En esos años volvió a sus orígenes como mediocampista.

Vargas era un jugador de garra, buena técnica y gran fortaleza en el juego. En sus momento de esplendor fue un atacante de posiciones cambiantes en el juego ofensivo, más con manejo de balón que por velocidad, con claridad de área, se caracterizaba por su perseverancia y la solución de gol por la vía del remate seco. Anotó 64 goles en torneos locales y 4 en la Libertadores. Probablemente ese espíritu mordedor, de pelearlas todas, de afilar el colmillo en los momentos más duros, le valió el apodo que lo inmortalizó.

Jugó con el Tigre dos versiones de la Libertadores, la de 1965 frente a Boca Juniors y Deportivo Quito y la de 1971 frente a Peñarol, Nacional y Chaco. En la segunda fue el goleador del equipo con tres tantos.

En 1965 y 1967 jugó en la selección nacional en Eliminatorias y Copa América respectivamente, compartiendo camiseta con jugadores como Blacutt con el que había jugado en Always y se volvería a ver en el Tigre, Ausberto García, o su compadre atigrado el «Chino» Ramírez. Vistió cinco veces el uniforme de la Verde y anotó un gol en Buenos Aires ante Argentina en las Eliminatorias de 1965.
En 1973 (el 18 de marzo) dejó el fútbol, tras 10 años más que fructíferos defendiendo los colores del equipo de su corazón. Su último gol lo hizo el 8 de abril de 1972 ante Chaco Petrolero (3-0). Fueron sus compañeros de equipo en esa temporada, entre los más destacados, Galarza, David Morales, Luis Iriondo, Jesús Herbas, Blacutt, JJ Jiménez, Díaz, Pinto y Pariente. DT Arturo López.
Pero el alma del «Perro» fue quizás más stronguista todavía en el retiro. Sus 52 años de exfutbolista lo convirtieron en un referente. Cuando se habla de The Strongest y sus estrellas, la de Vargas brilla siempre con luz propia. Respetado por la dirigencia de la que fue parte en ocasiones, pero sobre todo querido por la hinchada, era un asiduo del Siles para ver al equipo de sus amores.

Nunca olvidó la gira histórica de la que fue protagonista,. Guardaba la maleta que el club les dio a todos los jugadores de Always que recorrieron Europa, como un verdadero tesoro.
Ni que decir del imborrable recuerdo del partido amistoso que jugó frente al Santos de Pelé en 1971 en La Paz.

Ese era el «Perro» Vargas, un señor dentro y fuera de la cancha. Discreto y siempre sonriente, uno de los grandes del fútbol nacional, pero sobre todo del fútbol paceño de cepa, bastión de un club pionero del fútbol del Illimani y del país. El 22 de junio de 2025 -¡día de clásico, cómo no!, que como homenaje ganó The Strongest- nos dejó Don Rolando Vargas, un Don de verdad.
Con datos de «The Strongest números en amarillo y negro 1950-2018» de Ariel Sanjinez, «Rúgido centenario historia de The Strongest Football club» de Iván Aguilar y «La epopeya del fútbol boliviano 1896-1994» de Carlos D. Mesa Gisbert.