Millonarios vs Always Ready / Always de nuevo en el fútbol grande/ Copa Sudamericana

Por Carlos D. Mesa Gisbert

Pudo ser mejor? Sin duda. Habíamos esperado 52 años, largos, imposibles, como imposible parecía volver alguna vez de las sombras. Entonces fue en Lima en 1968, frente a un Universitario de grandes figuras. Ahora frente a Millonarios en Bogotá.

Existe la mala suerte? Quizás sí, pero no en este caso, Millonarios nos ganó porque hizo lo que tenía que hacer, dos goles. Always buscó un estilo y lo encontró a medias, el toque, el dominio técnico… quiso que el medio fuera suyo. Tenía con qué, sobre todo con Galindo, el gran distribuidor, menos preciso que otras veces, igual de claro en la mirada y lento en el transitar. Sanguínetti prometió más de lo que dio y Árabe, error más, error menos, fue quien esperábamos que fuera. Los albirrojos, inexplicablemente de guindas, jugaron dos partidos. El primero en los 45 minutos iniciales en los que estaban quebrados, sin conexión, con algún cable suelto y con una defensa entregada. Un equipo que eran dos equipos. Y, claro, la pelota que estuvo la mayor parte del tiempo en mitad de la cancha, escapaba con la velocidad de los azules al arco de Lampe y nos complicaba la vida. El primer gol llegó de pelota parada, córner, cabezazo limpio, defensores mirando y a los tres minutos ya perdíamos. El segundo tanto estuvo cerca de la comedia de equivocaciones, cabezazo pifiado por Cabrera que, por lo demás no hizo un mal partido , el balón que va, el enredo de dos defensores, la picardía colombiana y dos a cero.

Villegas entendió que el partido podía salvarse o convertirse en una tragedia, según fuera su apuesta. El segundo tiempo fue otra cosa, el técnico apostó por lo posible, por el fútbol, por el toque, por el control del espacio de creación, por la administración del juego por una razón simple, porque tenía una mediocampo capaz de hacerlo. Lo hizo, pero el hilvanado no alcanzó, porque no hubo claridad para la definición, salvo algún remate de media distancia con tufillo de gol.

Always manejó el juego casi a placer, la defensa se vio aliviada, pero ni Britos antes ni Ovejero después, pudieron resolver la papeleta.

Me gusto Enoumba, pero sobre todo Saucedo que maneja la pelota desde atrás y en la línea y que construye fútbol para convertirlo en un juego de riesgos.

Perdimos en nuestro debut por 2 a 0, pero no es aventurado decir que en el Siles (ojalá hubiera sido en Villa Ingenio en El Alto), podemos hacernos la idea de revertir el resultado, No como deseo solamente, sino como posibilidad real.

En tanto, la memoria le hace un homenaje al Tano Dimeglio, a Muzio, a Cobo, a Staukas, a Blas Nicolas Villate, a Caìnzo, a Durán, a aquellos gladiadores de hace 52 años que vistieron esta camiseta del alma, cuyos colores deben volver en el entrañable campo de Miraflores en el partido de vuelta

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