
“Tutula” Alcocer anota a los 12 minutos el segundo gol de Bolivia ferente a Brasil. Es el partido del título. Blacutt y Castillo acompañan la celebración del tanto.
Castillo recoge la pelota y corre como un zorro (así lo apodaban sus compañeros de equipo) hacia la esquina de la cancha de la curva norte. Mira al arquero argentino Andrada abrazado por sus compañeros. Ha sacado el balón providencialmente con el botín en el penal rematado por el Chino Ramírez. El inteligente puntero boliviano lanza un centro perfecto, Willy Camacho salta y golpea la pelota con la cabeza, la gira un poquito y coloca el balón cerca del ángulo. El Siles estalla en un grito como quizás sólo se oyó cuando Etcheverry hizo el gol mágico contra Brasil treinta años después. Sigue leyendo







